Bueno, más que la guerra las guerras, porque a habido muchas. Las a habido, las hay y por desgracia las seguirá habiendo. El único animal capaz de eliminar en masa a todo bicho viviente, incluso los de su misma especie, es muy complicado e imprevisible. Por un lado ha sido y es protagonista de innumerables actos heroicos, solidarios, altruistas, benéficos, caritativos, y de cariño y amor hacia los demás. Pero también el ser humano parece que lleva en los genes el estigma de la violencia que le arrastra a cometer las mayores vilezas, los actos más crueles, los comportamientos más depravados y los crímenes más horrendos. Y si nó, además de los ejemplos que tenemos a diario, ahí está la Historia para recordarlo. En general, desde siempre, el hombre ha vivido con la obsesión de ser el más fuerte y dominar a los demás con las armas, debe ser algo innato. Comenzó fabricándolas de madera y huesos puntiagudos de animales, después la piedra, luego el metal, enseguida
Lo cierto es que todos, pasados, presentes y futuros somos muertos; desde el emperador romano al esclavo, del general al soldado raso, del rey al vasallo, del papa al cura de aldea, del alto ejecutivo al ordenanza, del filósofo al analfabeto, y del multimillonario al pobre de solemnidad. Al final todos quedamos igualados. Pero en lugar de esperar con resignación el turno que a cada cual le llegue, se montan las guerras para adelantar lo inevitable y silenciarnos anticipadamente. Qué pena y que absurdo.
Los que las promueven, organizan y financian embaucan a las masas, para lo que algunos son maestros en argumentar motivos y razones de toda índole; patrióticas, militares, políticas, geográficas, estratégicas, culturales, religiosas, etc. Para mí pura filfa, ya que todo se reduce a lo mismo, o sea, motivos económicos. Ya se sabe, quien posee una economía boyante tiene el poder y puede hacer lo que le dePero las guerras, de una u otra forma, afectan a todos., los buenos, los, malvados , los compasivos, los sinceros, los mentirosos, los simples, los pocos listos y los muchos tontos, y hasta los locos. Nadie o casi nadie en mayor o menor medida se libra de sus consecuencias. Yo creo que las pierden hasta quienes las ganan, porque para conseguirlo han tenido que recurrir a lo peor, ya que todo vale. Y por tanto, pierden
"Bien, no sólo tienen ustedes que soportar la escasez de todo y la penuria y el racionamiento y padecer los bombardeos de la aviación enemiga sin saber a quien tocará no despertar ya mañana ni esta noche quizá siquiera con el aullido de las sirenas, y ver sus casas incendiadas o reducidas a escombros en un instante tras los relámpagos y el estruendo, y sepultarse durante horas en los refugios profundos para no abrasarse en sus calles que aun parecen las de siempre, y sufrir la pérdida de sus maridos e hijos y en caso su ausencia y la zozobra mortificante respecto a sus diarias supervivencia o muerte y subirse a aviones para que los ametrallen mientras batallan con el aire y hagan ferocidades por derribarlos, y hundirse en submarinos y en destructores y en acorazados bajo las aguas lejanas y llameantes, y asfixiarse o arder en el interior de un tanque, y lanzarse en paracaídas sobre territorio ocupado y recibir el fuego de las baterías o la persecución de los perros luego si llegan a poner pie salvo en tierra, y estallar en pedazos si tienen la mala pero posible suerte de ser alcanzados por un obús, una granada o pisar una mina, y afrontar tortura y verdugo si lo capturan en país prohibido, y combatir cuerpo a cuerpo en el frente con la bayoneta calada, en los campos, en los bosques, en las selvas, en las marismas, en los hielos y en los desiertos, y volarle la cabeza rápido al muchacho que asoma con el casco y el uniforme odiados, e ignorar cada día y cada noche si perderán esta guerra y al final habrá servido para que sean cadáveres no recordados, o prisioneros perpetuos o esclavos de sus vencedores, y pasar frío y hambre y sed y calor extremo y ahogo y sobre todo miedo, todos miedo y mucho miedo, un continuo pavor al que acabarán por acostumbrarse aunque llevan así ya varios años y nunca llegue ese acostumbramiento...."
Pues ya lo vemos sí señores, todo eso son las guerras; miseria, miedo, sufrimiento, sangre, dolor, atrocidades incontables, destrucción, y sobre todo muertos, muchos muertos, mutilados e inválidos con merma en su calidad de vida, en muchos casos, reducida a la mínima expresión para siempre. ¡Que ironía cuando se oye hablar en círculos militares del arte de la guerra! No sé donde estará el arte.Pienso que a quienes nos ha tocado vivir en un país y en una época donde la guerra la hemos visto únicamente a través de los medios informativos, somos unos privilegiados con una inmensa suerte, una bendición del cielo, del destino o de lo que sea.
Por eso, cuando habla o comenta sobre el tema alguien que la ha vivido y sufrido personalmente en su propia carne, aunque se ponga un poquito pesado y repetitivo, hay que respetarlo y comprenderlo, porque probablemente quedó marcado de por vida.


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