Los pueblos que olvidan o ignoran su historia están condenados a repetirla. Esta célebre frase debió pronunciarla por primera vez alguien guiado sin duda por la experiencia de la humanidad a lo largo de los siglos.
Hoy se comienza a debatir para su aprobación en el Parlamento Español el proyecto de ley llamada DE LA MEMORIA HISTÓRICA, que se refiere, desde luego, a la historia más reciente, la guerra civil, la larga posguerra y la dictadura . Dicen que se trata de hacer justicia para todos, facilitando a los familiares de personas asesinadas que puedan recuperar sus restos y enterrarlos dignamente, algunos todavía en fosas comunes -sólo en Andalucía 460 fosas y 35.000 muertos-. También la ley obligará a retirar de lugares públicos los símbolos, estatuas, inscripciones, nombres de calles y todo vestigio que recuerde aquella tragedia entre españoles o ensalcen la dictadura. Hay todavía bastantes de ellos por toda España. Precisamente yo vi por casualidad el sábado pasado uno bastante significativo en cierto pueblo de la Comunidad de Madrid. Todos los grupos del arco parlamentario están de acuerdo en dar su apoyo para sacar adelante la ley, a excepción de dos, por razones diametralmente opuestas. Uno de ellos no quiere saber nada de Memoria Histórica reciente y prefiere dejar las cosas como están. Y al otro tampoco le gusta, porque opina que su contenido está "descafeinado" y se burla de las víctimas del franquismo. ¿Cabría aquí aquello de que en el término medio está la virtud?
En nuestra guerra como en todas las guerras civiles se cometieron atrocidades y crímenes por parte de los dos bandos, ocasionando víctimas inocentes que, en no pocos casos, el único delito fue defender sus ideas o simplemente haber figurado en una lista electoral. Pero a partir de mil novecientos treinta y nueve sólo había un bando, que llevó a cabo una dura represión (ver la magnífica película española las trece rosas), y se dedicó a inculcarnos y repetirnos hasta la saciedad, la idea de que los malos eran los otros y ellos los buenos que salvaron la patria. Y eso señores no está bien. Eso es contar los hechos que ya son historia de manera sesgada y faltando a la verdad.
Claro que tampoco se debe caer ahora en la tentación de dar un giro de ciento ochenta grados y decir que los que antes eran malos ahora son buenos y los que ahora son buenos antes eran malos. Eso pondría las cosas peor todavía. Intentar dar la vuelta a la tortilla sería fatal.
Ojala que ahora después de setenta años consigan entre todos sacar adelante una ley que, lejos de propiciar el enfrentamiento, sirva para hacer justicia y poner las cosas en su sitio para conseguir la reconciliación definitiva. Se lo merecen nuestros padres y abuelos que vivieron la tragedia y la represión. Y también pensando en las generaciones futuras que tienen derecho a saber la verdad aunque duela.
Lo contrario, sería como cerrar una herida en falso. Y ya se sabe, las heridas que cierran en falso tardan demasiado tiempo en curar o no se curan nunca.
A todos por igual
Como en otras cosas, lo que se quiere es equilibrar la balanza. No que ganen unos u otros.
Y por cierto, a los que dicen que ésto es abrir heridas, podían ponerse también en contra de las 498 beatificaciones de esta semana, no???